9
Jul 17

BATALLA DE BANOCKBURN (1314 d.c.)

BATALLA DE BANOCKBURN (1314 d.c.)

Siempre es trascendente para un país la existencia de un mártir que una los corazones de sus pueblos en un sentimiento común de libertad, los ingleses en 1305 habían ejecutado a William Wallace entregándoles a los escoceses los cimientos para un sentimiento nacionalista desconocido hasta ese entonces.  El rey de Inglaterra Eduardo "el zanquilargo" había cometido una terrible equivocación al subestimar a Wallace, al que consideraba solamente un " vulgar revoltoso" y ordenar su ejecución en  una acción con la que se aseguró la derrota de su nación ante Escocia no durante su reinado, pero si para una década más tarde cuando apareció un hombre capaz de unir los sentimientos de odio contra los ingleses en beneficio propio: Eduardo El Bruce, un noble que peleó a favor y en contra de Wallace, pero que siempre cuidó sus propios intereses en desmedro de los locos sueños en que los escoceses estuvieron sumidos mientras eran dirigidos por el mítico William.  Los historiadores han exagerado las cualidades de Eduardo Zanquilargo, haciéndolo parecer un monarca que reino exitosamente, pero olvidando mencionar que le heredó a su hijo Eduardo II un país repleto de polvorines políticos e independentistas que harían verse muy mal a su sucesor, según dicta un criterio más objetivo no resulta muy prudente alabar su desempeño sobre todo considerando que fue bajo su reinado cuando Wallace emergió poniendo en jaque a una nación entera.

Eduardo II al asumir tenía una larga lista de problemas que resolver, pero su padre le entregaba el mando de una herramienta muy útil para aquellos tiempos: un disciplinado y numeroso ejército, vencedor en muchas batallas  y capitaneados por muy capaces oficiales que eran todos de la escuela del zanquilargo.  Por el lado escocés, luego de la muerte de Wallace demoró un tiempo pero luego de varios asesinatos a traición Eduardo El Bruce se había convertido en el único noble capaz de aspirar al título de rey de Escocia.  El Bruce, luego de auto proclamarse candidato oficial al trono inició las hostilidades contra Inglaterra, sabedor de que no podía plantearles batalla abierta inició negociaciones con los franceses con miras a  recibir ayuda para la independencia de su país.  El reino francés luego de analizar detenidamente su propuesta estimó muy conveniente contar con un aliado en una zona estratégica para controlar las actividades inglesas, y le remitió a El Bruce una misiva donde se comprometía a serle de apoyo en todo lo necesario sin que ello implique entrar en la guerra directamente.  Para el año de 1907 ya se trasladaban flotas repletas de armas hacia Escocia, y algo de tropas mercenarias que servirían para apoyar el movimiento libertador, los escoceses comenzaron las hostilidades contra Inglaterra saqueando ciudades y destacamentos en la frontera.  Eduardo II un tanto confundido enviaba pequeñas expediciones para castigar a los responsables pero estos siguiendo una lucha de tipo guerrilla se refugiaban en las montañas y nunca podían  ser encontrados.  La lucha siguió este esquema hasta el año 1313 cuando Eduardo II cansado de soportar las quejas de sus súbditos y azuzado por sus generales inicia los preparativos para una gran invasión que elimine cualquier atisbo de independencia escocesa. Planifican por semanas la expedición y finalmente deciden partir con una fuerza de soldados profesionales y con gran experiencia en combate, más una pequeña unidad reclutada en una leva de tres semanas.  Al partir desde Londres se despiden de la muchedumbre 18.000 soldados, una fuerza compuesta por 5.000 lanceros, 4.000 de caballería, 2000 arqueros y una gran unidad de infantería de tropas regulares de 7.000 hombres.  Toda el ejército es comandado por el mismísimo rey Eduardo II, y al estilo de Azincourt muchos nobles se unen a la aventura por razones tan veleidosas como aquellos orgullosos caballeros franceses.  Eduardo II además les ha prometido tierras escocesas a su círculo más inmediato, al pasar la frontera la mayoría de los participantes están tan confiados en el triunfo que descuidan elaborar cualquier plan frente a lo que los escoceses pudieran tenerles preparado.  Eduardo El Bruce no ha perdido el tiempo y estableciéndose cerca de una fortaleza inglesa cercana a la frontera llamada Stirling, que es un gran castillo ubicado en una altura ventajosa para defender la entrada al país evalúa sus cursos de acción posibles, también ha iniciado una leva general en la región y mandado mensajeros a los habitantes de las montañas del norte para que se le unan.  Para la fecha de la batalla ha reunido a 12.000 hombres dispuestos a luchar por su país y por un nuevo rey, agregándosele a estos una fuerza de 1.500 jinetes provenientes de la nobleza y de su guardia personal, caballería de la que deberá hacer un uso muy cuidadoso dado que los ingleses tienen el doble de caballeros, y con la gran ventaja de ser más experimentados algunos de ellos incluso habían participado de las cruzadas en tierra santa.

Los ingleses por su parte habían dirigido su fuerza central hacia Stirling para salvarla de los escoceses lo más pronto posible, para llegar hasta allí tenían dos rutas posibles: atravesarlo por una zona boscosa que pudiera estar llena de trampas y emboscadas o por una planicie llamada Bannockburn con muchas irregularidades pero donde la caballería puede maniobrar.  Eduardo II acampa al otro lado de un gigantesco foso que los escoceses han agrandado durante semanas y ya ha decidido entrar por Bannockburn.  El Bruce mientras tanto se ha preocupado de inundar los fosos y entrenar durante semanas las famosas formaciones escocesas conocidas como Skiltrons, esta unidad muy parecida a las legendarias falanges macedónicas utiliza lanzas de más 9 metros pero confeccionadas de madera y siendo mucho más maniobrables que las lentas divisiones que usó tan eficientemente Alejandro Magno.  El Bruce pasa sin dormir la noche entera en una caverna donde contempla el laborioso trabajo de una araña tejiendo la trampa para su ingenua víctima, cuando un chispazo de genialidad lo hace pensar en un gran plan para vencer a el ejército y a la guarnición de Stirling:  va a dejarles abierta la entrada a la llanura de Bannockburn y luego de que se asienten allí va utilizar los cuerpos de Skiltrons para empujarlos a las fosas donde perdería la caballería toda su ventaja al estorbarse con los infantes. Además le ha llegado la noticia que 3.000 guerreros escoceses montañeses se aproximan a unírsele al combate y esto le da una confianza que tenía perdida. Solo una variable esta fuera de su control: una abrupta salida al combate de toda la guarnición que ataque a los skiltrons por la espalda y desarme su ataque liberando a la caballería, pero también sabe que están cortadas las rutas de comunicación entre los frentes ingleses, absorto en estos pensamientos lo ha encontrado el amanecer de aquel glorioso día en el que terminará coronado rey.

 

MOMENTOS PREVIOS A LA BATALLA.  Trabajosamente a las 8 a.m. el ejército inglés atraviesa el foso con ayuda de maderos cortados previamente, pero luego de sobrepasarlo los arqueros los llevan consigo para usarlos en defensa de sus posiciones para cuando sean cargados por caballería enemiga (un temor incomprensible para esa batalla).  Tres osados caballeros ingleses se adentran en la llanura para espiar las posiciones escocesas, y por una extraña razón se encuentran  al mismísimo Eduardo El Bruce desmontado y completamente solo, nunca en una batalla se les ha presentado un plato más suculento a un soldado previo a ésta, el impetuoso caballero inglés De Bohun lo percibe y sin dudarlo se arroja a toda velocidad con su lanza dispuesto a atravesarlo, entonces asoma la fuerza que los grandes reyes poseen y que hace que tengan tan firmemente puesta su corona: El Bruce no se mueve un centímetro y al momento de la embestida le descarga antes un golpe de hacha que le arranca la cabeza y acaba con la amenaza, los otros dos caballeros asombrados dan media vuelta y no quieren dar crédito a lo que ocurrió.  ¡Que diferencia hace un momento como este!, el destino de un pueblo gira de un lado a otro apoyado en los reflejos de este excepcional rey.

 

LA BATALLA.   Luego del susto matinal El Bruce ya ha formado sus columnas y las dirige contra las fuerzas inglesas, 6000 guerreros gritan ¡Viva Escocia! y avanzan con sus lanzas en ristre contra sus sorprendidos enemigos.  Eduardo II y sus consejeros han fallado completamente en sus cálculos ya que se imaginaban que El Bruce les plantearía una batalla completamente defensiva y  a las 10:00 a.m. sufrían el primer desengaño en esa larga tarde.  Los ingleses se encontraban formados en una largísimo línea de caballería que ya tenían las lanzas de los skiltrons a metros, tras de ellos la mezcla de arqueros e infantes luchaban aún por ordenarse en medio de los caballos que tenían delante y el foso a sus espaldas.  Eduardo II ordenó un ataque por los flancos escoceses para filtrar caballería y atacarlos por la retaguardia, asimismo enviaba jinetes al castillo de Stirling para pedirles a sus defensores que salieran todos a empujar a los escoceses en una embestida que dejara a los escoceses en medio de fuerzas inglesas, demás está decir que ningún mensaje les llegó a los ingleses del castillo y estos temerosos de ser víctimas de una trampa no salieron en toda la tarde.  Eduardo El Bruce tenía el gran temor de ser atacado por la espalda por lo que tenía a toda su caballería en la retaguardia esperando, tomando lo más fuerte y granado de sus tropas avanzó para empujar más a los ingleses hacia el vacío en una carga de apoyo a los cuerpos de Skiltrons que luchaban furiosamente contra los caballos ingleses.  En medio de la carga de los "lanceros" escoceses los arqueros enemigos no podían tirar para no herir a la caballería propia, de inmediato no tardaron los consejeros en pedirle a Eduardo II que lo hiciera aún con riesgo de que muchas tropas mueran o queden heridas (al fin y al cabo zanquilargo ya lo había hecho), entonces el rey en un gesto de honor (o de compromiso) se negó a esta opción: habían demasiados nobles en primera línea que de ser muertos de esta manera habrían ocasionado la caída del rey del gusto de la nobleza inglesa.  A cambio de ese movimiento habían trasladado a todos los arqueros hacia la izquierda para que dispararan desde ahí sin riesgo, este movimiento dio resultado y 1500 skiltrons cayeron heridos o muertos en cuestión de minutos, viendo el éxito de este movimiento el rey encabezando a sus leales soldados los dirigió en persona contra  los escoceses, en la euforia de una batalla siempre se toman decisiones apresuradas y Eduardo II no fue la excepción: El Bruce al notar que desde el flanco izquierdo los estaban castigando envió toda su caballería contra los odiados arqueros.  En medio del combate que ahora era un completo desorden táctico se le había olvidado dejar protegidos con tropas a los arqueros, sin embargo los arqueros no fueron aniquilados sino que viendo llegar a los jinetes enemigos iniciaron una fuga desordenada hacia...el foso y dejando sus arcos se arrojaban al  agua para salvar sus vidas,  la cobardía de los arqueros hizo retroceder también a muchos infantes, pero ellos escapaban no de los jinetes sino de una gran fuerza que bajaba de las colinas: eran los montañeses que llegaban aullando al combate.  Esa aparición ha dado para muchas leyendas que aseguran que era un truco de Bruce disfrazando a una multitud de campesinos de soldados pero esa teoría es casi imposible de creer debido a que estas fuerzas si se incorporaron al combate y participaron luego en la toma del castillo de Stirling.

La fuga de ingleses se produjo al escucharse el grito ¡El rey ha muerto!, justamente el rey había quedado rodeado de skiltrons que tiraban de su montura para lancearlo, entonces un grupo de nobles caballeros ingleses lo rescató entregando sus propias vidas. Uno de ellos Sir Gilles de Argantain, que había participado en una cruzada, lo llevó lejos de peligro y despidiéndose de él le dijo: "Adiós mi bien amado rey, retiraos de aquí, yo por mi parte nunca he escapado de un campo de batalla y no será esta la ocasión de hacerlo, Id con Dios", y alejándose se unió a la batalla perdiendo la vida pero no el honor.   La lucha se había decantado para los escoceses por la fuga de los elementos más nuevos ingleses, la mayoría de los viejos guerreros cayó aquel día en batalla y muchos desertores nunca cruzaron el foso y sus cuerpos fueron sirviendo para rellenar este a medida que transcurría la noche.  Eduardo El Bruce se había coronado rey y logrado la independencia escocesa, me imagino con la sonrisa de Wallace y las maldiciones del zanquilargo desde el más allá.

 

CONSECUENCIAS.  Luego de este desastre Eduardo II reconoció la soberanía de Escocia, y dio inicio a un largo período de paz que se rompería años más tarde cuando los resentimientos ingleses por esta derrota dirigían la culpa a un país que no participó directamente en esta batalla pero que cumplió una labor importante abasteciendo a los rebeldes : Francia, quizá detonando aquel eterno conflicto medieval conocido como "La Guerra de los Cien Años".

 

A pesar de que Escocia se independizó de Inglaterra, luego por asuntos sucesorios volvieron unirse a mediados del siglo XVII, aunque siempre prevaleció desde aquel entonces un sentimiento nacionalista los habitantes de la isla se homogeneizaron y terminaron aunando costumbres, religiones, matrimonios, tal cual había sucedido unos siglos antes con el asunto normando-sajón.  Ambos países se unirían bélicamente por ejemplo para pelear aquella famosa batalla de Waterloo, aunque esa ya es otra historia.



Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies